por...
-Sí -le interrumpe la sensitiva-. Quien descubre ese algo amarillo pisa un desnivel blanco. Distingo en la figura una especie de vestimenta gris. Y del primer elemento citado, aparte de su color amarillo, sólo puedo añadir que es, no sé... como un autógrafo del azar.
-¿Nos aportas algún otro dato?
-No, me resulta imposible especificar nada más.
-¿Y sabes el lugar y la hora en que...
-Las circunstancias que acabo de enumerar coincidirán poco después de la medianoche de hoy en algún punto de esta ciudad.
-Un sector del público que nos escucha juzgará muy improbable que sucedan hechos de cariz mágico en un medio tan prosaico y estandarizado como lo es el urbano. ¿Qué opinas tú al respecto?
La aludida guarda silencio durante unos prolongados segundos y al fin contesta, enigmática:
-En la ciudad ocurren muchas cosas.
-Gracias por tu vaticinio, Margot. Y ahora, para aquellos que esta noche quieran acostarse con un el suave gusto de la nostalgia en su interior, vamos con nuestro repaso a los éxitos más recordados de...
¡Clic!
"Demasiado para mí", suspira Charo al apagar la radio y levantarse.
En el reloj la manecilla horaria señala el número ocho, y el minutero se ha aproximado bastante al doce. Cuando llegue a él, Charo deberá estar nuevamente en el bar, así que se pone el gabán, coge el bolso y sale de casa.

El bar se adentra en el edificio como un iluminado esófago rectangular. Por ahora sólo está el dueño, que abrillanta con un trapo la negrura del mostrador. Charo le saluda al entrar y hablan durante un rato.

2