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Bienvenido a la República Soñadora y Geofantástica de Belberia, un refugio para onirómanos incorregibles y adictos a las historias fantásticas. Ahora te encuentras en su pórtico principal, la Senda Nocturna, una ventana abierta al reino de la imaginación más allá de la noche.


Aquí puedes disfrutar de narraciones imposibles, que podríamos llamar Deliratos. Y es que cuando la luna se perfila sobre los trazos de las antenas y las ramas de los árboles puede suceder algo especial, anunciado por indicios sutiles. Una lucecita extraña en un rincón. El revuelo inusual de una sombra. Un encuentro imprevisto (qué más da si real o imaginario). Un susurro apenas audible. La fuerza insospechada de un recuerdo. Y entonces sucede. Todas las puertas de otra realidad quedan abiertas; y los relatos de la Senda Nocturna te permitirán franquear algunas de ellas, casi siempre sin perder un toque risueño. Para pasar sus páginas debes clicar sobre la última palabra (en azul) de cada una.


Las siguientes historias belberianas son lo que todos los cuentos fantásticos: raíles de plata hacia dimensiones de pura evasión. Así, nuestro primer viaje se desarrolla a lo largo de las setenta y cuatro páginas que configuran El tercer vértice, una pasmosa experiencia más allá de la lucidez onírica. El posible advenimiento de un cambio extraordinario y universal es lo que encaran durante treinta y dos páginas los personajes de Esziri Yhumg. Y el afecto de un admirador por su estrella de cine favorita lo catapulta a una peripecia insólita, narrada en las cincuenta páginas de ¡A Jarenusia!


Además de las historias belberianas propiamente dichas, en la Senda Nocturna también hay cabida para las Alevillas Errabundas, otros deliratos integrados por unas cuantas páginas cada uno, y que salen al encuentro del lector como esas mariposillas noctámbulas que vagabundean en la oscuridad o son atraídas por cualquier luz solitaria. Cómicas o sombrías, irreverentes o líricas, misteriosas o poéticas, nuestras Alevillas Errabundas se acercan desde las mismas entrañas de la noche hasta el paseante que recorre la Senda Nocturna para hacerle partícipe de su pequeña magia. Sus títulos aparecerán progresivamente bajo estas líneas.


El reino de Paratrás

Un autógrafo del azar

El estigma de Obetán

La canción de la espuma

La torre y el caballo


La Senda Nocturna es también lugar para los Relatos Jarenúsicos, cuentos dedicados a personajes y celebridades principalmente del cine, aunque sin excluir gente notable de otros ámbitos artísticos, música y deporte (política y "famoseo televisivo/tertuliano" quedan radicalmente excluidos por imperativos de buen gusto e higiene mental). El apelativo "jarenúsico" deriva obviamente de la tercera historia belberiana, que comparte una vocación similar. El enlace de cada uno de estos relatos te conducirá primero a una página con la identidad de la estrella a quien va dedicada el cuento y la de su autor, para al cabo de cinco segundos ser redireccionado al relato propiamente dicho (si ello no sucediera, pulsa sobre la fotografía del personaje en cuestión).


La Croqueta Mística

P.C.G.

Lección pirotécnica

Cosquillas en el ombligo de miel celeste

Un despilfarro mágico


Por último, tenemos igualmente en esta Senda Nocturna una miscelánea de pequeños relatos hiperbreves compuestos cada uno por dos o tres microhistorias enlazadas entre sí: las Galletas de Amatista, especie de píldoras narrativas de rápida lectura. Pruébalas


Una nota final: si te gusta escribir y quieres enviar tu propia Alevilla Errabunda o tu Relato Jarenúsico, puedes hacerlo, previa lectura y aceptación de estas consideraciones.



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